lunes, 11 de mayo de 2015

Más color, por favor

El Viernes salí por Capital a buscar un nuevo saco, y con la idea de que sea de algún color que me quede lindo, me resalte los rasgos y que sea original.

Por supuesto, iba viendo a la gente para "robar ideas" para futuros looks, ver si encontraba algún saco lindo puesto por ahí, cómo combinaban los colores.
Y lo que me encontré fue algo muy parecido a esto:





¿Queda claro? A-BU-RRI-DO. 
¡Qué aburridos nos pone el invierno! Negro, gris, marrón, y de casualidad algún rojo.
Y esa también es la oferta en la mayoría de los locales: terminé volviendo sin mi querido saco de color (ya lo voy a encontrar!) porque no había nada original o divertido.

Así que, la ida de hoy, es dejar algunas ideas que nos inspiren a salir de los colores "neutros" y ponerle un poco más de color a nuestros días.

Y algunos "tips" para las que se animen conmigo a este desafío:

  • El color de la ropa, sobre todo de las prendas que van cerca del rostro, afecta la luminosidad de la cara y los ojos. Así que cuando nos probemos una prenda, tenemos que ver que nuestra cara brilla, se ilumina, para saber que ese color va con nosotras
    Hay colores que hacen ver pálida a la personas, mientras que otros realzan las facciones, haciendo que se vean más agradables. ¡A descubrirlos!
  • El tono de piel, ojos y cabello es determinante para escoger los colores de tus prendas. No todos te sientan bien así estén a la moda.
  • El vestuario no debe crearse sobre colores neutrales. Es decir, no elijas todas tus prendas a partir de "la camisa negra" o el "sweater blanco". A ponerle amor.
  • El color es el camino más rápido para darle vida al vestuario (y también los accesorios, por supuesto!)
  • Usá colores que te queden bien: si no es de esos "que iluminan", que queda bien con tu color de piel, entonces intentá no usarlo. O usalo, sí, pero lejos de la cara.
  • Si querés verte más delgada, optá por los colores oscuros.
  • Recordá siempre que los colores vivos muestran tu personalidad. No deben ser más vivos que tu forma de ser!
Ahora sí, algunas ideas sobre cómo combinar colores en esta temporada (otoño-invierno). Espero que les gusten!











¿Qué les pareció?, ¿Se animan a combinar colores?
Nos leemos, gracias por participar!



lunes, 4 de mayo de 2015

Moda, Capitalismo y Cuerpo


Cada sujeto, dice Freud, se constituye en una época. Y cada sujeto padece de la época; cada época produce un padecimiento singular.

El sujeto contemporáneo, en el discurso capitalista, se encuentra absorto ante la multiplicación de los goces, que se suceden a toda velocidad. ¿Qué quiero decir con “multiplicación de los goces”? La contemporaneidad nos manda a gozar ilimitadamente. El capitalismo nos hace creer que todo es posible, todo puede adquirirse en el mercado: puede adquirirse un hijo, puede adquirirse una identidad sexual, todo puede transformarse de acuerdo al antojo de quien lo pueda adquirir.
La cultura actual nos propone objetos de deseo como si fueran objetos necesarios, sobran los ejemplos de cómo se multiplican “las necesidades” de la vida moderna y siempre a la mano la oferta de objetos para la satisfacción.

El capitalismo se caracteriza por sustituir la figura del trabajador-proletario por la del consumidor. Una etapa donde placeres y fármacos, penalizados y considerados tabú en etapas anteriores, pasan a formar parte del consumo cotidiano, considerándolos más que aceptables: imprescindibles para el día a día. (¿O no viajamos en el avión con una señora que “por las dudas” se toma un clonazepam, como si fuera un caramelo?)

Las exigencias constantes del sistema globalizante se insertan en la vida cotidiana, construyendo cuerpos obligados a flexibilizarse en cada uno de los nuevos requerimientos del discurso moderno. Y obviamente, el mercado nos ofrece soluciones rápidas para adaptarnos a cada requerimiento: cirugías para adelgazar, dietas “10 kilos por mes”, productos para aumentar masa muscular, píldoras mágicas, maquillaje ultra natural, y ropa, ropa, ropa que cambia constantemente.

En este contexto se puede ver como la lógica capitalista del consumo-producción se interioriza en las vidas de los sujetos desposeyéndolos de su autenticidad: lo subjetivo, su cuerpo y sus emociones, que ahora pueden comprarse a un módico, o no tan módico, precio. Un nuevo orden, el orden del capitalismo avanzado que cosifica los cuerpos y las subjetividades, que invade las emociones y los sentimientos y los capitaliza, los materializa y los comercializa.

Se trata de esta manera de vivir, conectados siempre a algo, a una máquina, a un producto, a un medicamento, a la información, a la moda, a las tendencias, a las emociones de los demás, al ocio, a aquello que cuesta dinero y que te permite continuar en la espiral abierta de consumo paciente -no nace de unas necesidades realmente reales, sino que son construidas o “edulcoradas”, por el nuevo poder, que dejó de estar en manos de los políticos, para pasar a estar en manos del mercado.

En realidad, el discurso capitalista, para poder seguir funcionando, debe producir en el sujeto la falta: ¿y qué nos falta? Unas botas nuevas, un top que combine con x pollera, nos faltan kilos, no faltan lolas, nos falta gb en la memoria del celu y decidimos comprar uno nuevo. Pero cada objeto que se propone para saciar esa falta no es verdaderamente satisfactorio, sino efímero, para poder dar lugar al lanzamiento de nuevos productos: cambios en las tendencias y en las exigencias, mis botitas del año pasado están “out”, las mechas californianas no van esta temporada. Y necesito consumir, consumir y consumir.

Y es bien sabido también, que es este discurso del mercado capitalista, el discurso moderno, el que lleva a que miles de jóvenes y no tan jóvenes contraigan trastornos de la alimentación, como anorexia y bulimia. Y esto tiene que ver con la falta: La anoréxica se rebela no consumiendo nada, exhibiendo una falta, y la bulímica al consumir todo muestra la inconsistencia y el engaño (todo es nada). 


Y acá me quedo hoy...¿Qué les pareció la entrada? Espero que las invite a reflexionar, a opinar y comentar (vale estar en contra de mi opinión también, jaja)
Pregunto, otra vez, ¿Sobre qué les gustaría leer, opinar y escribir? Muchas gracias a las que ya han dejado su granito de arena.
Nos leemos!


jueves, 30 de abril de 2015

Mens Sana in Corpore Sano (o lo que le pido a mis pacientes cuando comienzan terapia)

¡Hola a todos! 
Inauguro este espacio mezclando un poco de todo lo que más adelante desarrollé: estilo(s) de vida, tendencias, consejos útiles (para la belleza exterior y también interior!), un poco de deportes (que para mí son terapéuticos) y espacios de opinión y discusión, desde mi punto de vista como Lic. en Psicología.

El tema de hoy es casi como un consejo: esto es, definitivamente, lo único que tienen en común los comienzos de terapia de mis pacientes. Una serie de requisitos, que espero que los ayuden.



Creo firmemente que nuestros pensamientos, creencias, valores, ideas condicionan positiva o negativamente nuestro estado corporal. 
Como dicen por ahí "No se puede tener una vida positiva, si sólo tenemos pensamientos negativos"

1) Responsabilidad y Cambios
Ante situaciones que nos molestan, nos angustian o lastiman, hay que actuar. 
Puedo echarle la culpa a mi pareja de todos mis problemas: por violencia verbal, por su miedo al compromiso, porque no me valora lo suficiente. Pero si la culpa es suya, ¿cómo voy a descubrir que hay también algo ahí, en mi padecer, de lo que soy responsable? 
Sí. Soy responsable por dejar que me traten así. Soy responsable porque, si no me valoro a mí misma, no puedo pretender que otro lo haga. Y soy responsable de dejar que las cosas sigan así y no ponerle un fin ahora mismo. Y si soy responsable, puedo hacer que las cosas cambien.

2) No pretender cambiar, aprender a aceptar
Como dijo Dalai Lama: "Acepta. No es resignación, pero nada te hace perder más energía que resistir y pelear contra una situación que no puedes cambiar". Y no. No puedo cambiar el hecho de que mi jefe sea un soberbio, y que no haya forma posible de entablar una conversación con él. Por eso lo acepto, no intento cambiarlo. Y aprendo a vivir con eso, buscando estrategias para sobrellevar mejor la situación.

3) Descargar las tensiones
Las tensiones y la angustia son dos caras de la misma moneda: energía. Energía que si no es descargada, se guarda en el cuerpo: como dolores, contracturas, defensas bajas o alguna enfermedad.
Entonces los invito a descargarlas: a hablar las cosas de manera consciente, a solucionar los problemas a partir de la palabra, si es posible. A llorar, cuando nos vienen las ganas. O correr 5 cuadras hasta que descargué toda mi bronca y se me pasaron las ganas de matar a piñas al pibe de la moto que se cruzó en contramano.
Hay muchas formas de descargar: llorar, gritar, hablar, hacer actividad física. Por eso para mí, los deportes son partes de la terapia: dos veces por semana, la descarga de tensiones no viene nada mal. Relaja, descontractura y nos distrae de los problemas de la rutina. 
SI hoy no hablo con quien tengo que hablar, me guardo lo que le tenía que decir, o no lloro cuando estoy angustiada... Puede que mañana me levante deprimida "sin razón aparente". O esté con bronca y mal humor "porque me levanté así". Cuando en realidad, de lo que se trata, es de cierta energía que quedó circulando por el cuerpo porque decidí no descargarla en su momento.

4) Chau, chau, adiós al mito de la "media naranja"
Andar por el mundo creyendo que somos seres incompletos que necesitan encontrar "su otra mitad" para poder ser felices es, a mi entender, una gran mentira.
Somos seres completos, y la felicidad depende puramente de nuestra responsabilidad. La felicidad es un estado interior. 
De hecho, para que una pareja funcione, necesita que sus dos miembros sean personas completas, independientes y felices.Una pareja feliz es una decisión de dos personas completas que, aunque no les falte nada ni necesiten algo del otro, deciden compartir juntos su vida y su felicidad. Así que no se trata de medias naranjas, sino de dos naranjas completas que deciden ser "un par".

Me quedó un poco largo para ser la primera entrada, pero espero que haya gustado, y espero sus comentarios.
También, acepto sugerencias. ¿Sobre qué les gustaría leer e intercambiar en futuras publicaciones?
Muchas gracias por visitar el Blog!


Elisabeth Von R.